El nuevo Gobierno de Mariano Rajoy ha desempolvado, por fin, esa agenda de medidas que tiene previstas para superar el delicado momento económico por el que atraviesa España. Además de anunciar que tiene previsto subir las pensiones, instaurar un bachillerato de tres años y hacer enormes recortes en todo lo demás (no lo dijo de forma directa, pero si mediante una serie de eufemismos), también mostró su total predisposición a seguir las pautas marcadas por la patronal española, eliminando los puentes y poniendo todos los días festivos en lunes. Esto querrá decir, por ejemplo, que el día 1 de mayo, el Día Trabajo, que en este próximo 2012 caerá en martes al ser año bisiesto, los españoles lo celebraran trabajando como otro día más. Es decir, el nuevo ejecutivo popular se pasarás las celebraciones tradicionales por el forro.
Otra consideración. La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles alertó en 2008 que España es el país donde más horas se trabaja de todo el continente, pero el penúltimo, en lo que a productividad se refiere, de toda Europa, sólo superado por Portugal. Muchos estudios publicados en los últimos años han demostrado que más horas no comportan más eficiencia en lo que a la productividad se refiere. Las razones que explican dicha teoría son múltiples y variadas, pero si nos dejamos seducir brevemente por la lógica más pura, entrevemos rápidamente que el cansancio, la falta de tiempo para tener una calidad de vida más allá del trabajo y los trastornos psíquicos que el individuo va acumulando pueden ser, probablemente, argumentos de peso. Y es que en muchos países europeos se trabaja a otro ritmo, de otra manera, inculcando la cultura del esfuerzo, la motivación del empleado y la implicación de este en un proyecto en el que un colectivo sale ganando.
Dejando el sueldo a un lado, no hace falta decir que si los mileuristas cobraran el doble, tal vez tendrían más motivación, la realidad es que el sistema laboral español presenta muchas carencias que no se van a resolver eliminando los puentes y ampliando la jornada laboral. Para concluir este artículo, me gustaría poner el ejemplo japonés. El país asiático tiene en la cultura del trabajo su principal baluarte social. Es cierto que los japoneses trabajan el triple, pero también es cierto que los índices de depresión, de suicidio y de inestabilidad emocional superan los de cualquier otro estado desarrollado. Menos horas, más trabajo, más eficiencia y, sobretodo, mejor calidad de vida para la persona.
«El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.»
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