miércoles 11 de enero de 2012

Apropiación indebida (o como Movistar y Coca Cola nos toman el pelo)

En estas pasadas navidades dos campañas publicitarias me han llamado la atención en especial. La primera, la de Movistar (también conocida por Timofónica). Esa serie de anuncios en los que un grupo de personas celebran una asamblea (en uno de ellos, los protagonistas son los actores de un belén) y hablan sobre cuales deberían ser los precios que la operadora debería aplicar para hablar con los demás. Una campaña publicitaria que viene a decir algo así como "somos tan buenos, que dejamos a los usuarios, gente normal y corriente, que decida las tarifas que debemos aplicar". Un sórdido engaño que nos ha dejado a muchos sin palabras y que invita a reflexionar de como esta operadora, cuyo currículo de estafas, fraudes y malas artes supera con creces lo que uno podría imaginar, se apropia del mensaje lanzado en España por el movimiento del 15-M. Paradojas de la vida, las multinacionales, las empresas que menos humanidad muestran y que especulan sin titubear con sus clientes, se aprovechan de una causa justa, la de la lucha contra el sistema injusto que en esta crisis demuestra todo su poderío echando gente de sus casas, reprimiendo los derechos humanos y priorizando el dinero por encima de las personas. La empresa debería ser sancionada por utilizar una publicidad que nada tiene que ver con la realidad. El timo, la estafa y los problemas están, en Movistar y las demás operadoras, al orden del día, pues solo es necesario echar un pequeño vistazo a Google.

La segunda campaña parece ya una burla. Los señores de la Coca Cola, cuyo historial ya es difícil de resumir en pocas líneas han lanzado la campaña #razonesparacreer, una serie de anuncios publicitarios que, siguiendo las nuevas tendencias se apoyan en las nuevas tecnologías, y que muestran a la conocida compañía de refrescos como el eje de un movimiento en favor de la paz y la justicia (la chica disfrazada de hippie que aguanta el cartón dónde pone "tenemos derecho a soñar y que se haga realidad" no tiene desperdicio). Nada más lejos de la realidad, los creativos que han montado esta campaña se aprovechan también de los movimientos sociales que piden justicia, igualdad y el fin de los ajustes económicos impulsados por los gobiernos, mientras benefician a las bancas y a los que se hicieron de oro a costa de putear y robar el dinero. No es la primera vez, ni tampoco será la última, que vemos como las multinacionales que más dinero consiguen gracias a prácticas más bien poco éticas, para ser suave, se aprovechan de un movimiento social para hacer sus engañosas campañas de publicidad. Un ejemplo, que a mi me toca muy de cerca ahora mismo, es el de ONO. Hace unas años esta compañía de telefonía e Internet (cuya dosis de sinvergüenzas no tiene límite) utilizó el movimiento de los abrazos gratis en una campaña dirigida a vender sus nefastos productos, mientras timan sin más a todos sus clientes.

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