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lunes, 8 de agosto de 2011

Cambiar el presente

«A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas». La certera frase que dejó escrita el autor francés Marcel Proust debería, tal vez, ser asumida por los gobiernos de todo el mundo. La economía capitalista, un sistema de organización creado, fabricado e manipulado por el propio hombre ha fracasado. No estamos hablando de un desastre natural, ni de un problema cuya solución deba acarrear consecuencias catastróficas. Simplemente estamos hablando de un sistema que se ha demostrado incapaz de mantener un equilibrio justo para que todos los habitantes del planeta dispongan de unos derechos elementales y de una vida digna. Es obvio, está claro. Cuando un edificio se construyó mal, hay que derribarlo, o al menos, reformular sus estructuras. El presente es un desastre. ¿Porqué no modificar el sistema actual reparando los daños estructurales del edificio?

lunes, 10 de agosto de 2009

Contra la crisis... bajemos los salarios!!

Claro! A nadie se le había ocurrido antes, pero el señor Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal española (CEOE), nos ha quitado esta venda de los ojos. Si señores! La solución al problema es tan simple como que aceptemos una reducción salarial del 1%. Si si, así de fácil. Tal como lo leen. Según este señor, el problema es que los sindicatos se oponen... vaya! Hasta los propios empresarios están dispuestos a bajarse su salario... claro, si es que en el fondo son más buenos que el pan. Con esos miles de euros que ingresan en sus arcas cada mes, no les importa apretarse el cinturón un poco aunque, eso si, hay que ser solidarios. Los mileuristas tienen la culpa de la crisis por poseer tanto título universitario y querer cobrar más de mil euros mensuales. Insensatos! Si es que uno ya no sabe hacia dónde irá todo este embolado al que le llaman crisis económica, término con el que por cierto empezamos a convivir sin rechistar aunque nos cueste entender como los bancos siguen aumentando sus ingresos, el Madrid ficha por millones, la gente se queda sin trabajo, a pesar de tener una carrera y una larga trayectoria profesional, y observamos atónitos como todo es posible en este mundo siempre y cuando lo justifiques diciendo que... la culpa es de la crisis!!!!

jueves, 5 de marzo de 2009

Quit pro quo: desorden a la baja

Se dice que el orden se comprende mejor desde el desorden. Sumergidos en el caos más ambiguo encontramos las respuestas más acertadas obteniendo, de esta forma, la mejor perspectiva posible sobre el sistema desordenado. Otra vez, y aunque me duela, hablo de la crisis económica que el mundo está sufriendo. Este desorden que bien podríamos calificar ya de caos total nos sugiere una infinidad de preguntas y dudas, por el momento, sin respuesta clara. Si lo pensamos bien, el dinero y el sistema financiero, el capitalismo puro y duro, son un invento que la humanidad ha fabricado, desarrollado y cuyas normas ha establecido, con el fin de gestionar las sociedades. La simpleza del mercado en tiempos antiguos era genial. Si un individuo (A) necesitaba cebollas, se las pedía al vecino (B) a cambio de lo que este necesitara. Quit pro quo, algo a cambio de algo.

Las civilizaciones evolucionaron, o por lo menos eso dicen los libros de historia. Los sistemas de regulación del mercado cambiaron y se complicaron. Envidia, secretismo, egoísmo y otros fenómenos marcaron sin duda el desarrollo de nuevos sistemas que, valiéndose del poder institucional y amparándose en el objetivo de hacer justicia, fabricaron su propia legitimidad. Las leyes del mercado se fueron imponiendo poco a poco, o a marchas forzadas, educando a los individuos a ser absolutamente frívolos. El dinero por encima de las personas, las ganancias por encima de la vida humana, billetes y más billetes por delante del hambre y la miseria. Hablamos ahora de crisis económica mundial, pero parece que olvidamos la existencia de una gran parte de la población mundial que vive (o muere lentamente) sumergida en una existencia sin futuro desde su nacimiento. Si, hablo de un tercer mundo hundido. Hablo de aquellos desdichados que ni tan siquiera saben qué es una hipoteca o un tipo de interés.

Y es que si todo es un juego inventado por la misma sociedad, ¿por que no cambiar algunas reglas y reformar la estructura del sistema?. No hablo de ninguna ideología política inventada, sino de un mecanismo que nos aporte la eficiencia global mínima para que el sistema funcione. Y lo dijo J.F Kennedy: "Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos".