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jueves, 26 de noviembre de 2009

Inserción desactivada por solicitud

Cada día me asombra más la política de ciertas multinacionales discográficas a la hora de impedir que la música llegue libremente al público. Me explico, el otro día quería yo publicar un vídeo que acababa de descubrir en youtube en mi cuenta de facebook, cuando me di cuenta de que había un inquietante mensaje en el apartado dónde debería haber el código html para hacer el "embed". Si, este que está justo debajo de la dirección url y que te permite publicar el vídeo en cualquier red social o en tu blog. El mensaje decía "inserción desactivada por solicitud". Es decir, que me impiden que publique el vídeo en cualquier otra parte. Dirán que esta medida se toma en favor de los derechos de autor, aunque uno no comprende que se vulnere la propiedad intelectual por el simple hecho de difundir un vídeo que ya está publicado en youtube. El sistema de reproducción (llamado técnicamente "streaming") se mantiene intacto en el formato de youtube y, que yo sepa, compartir un vídeo sirve para que más personas lo puedan disfrutar. Incoherencias del sistema que siguen confundiendo al público y poniendo toda clase de impedimentos para que la cultura siga su curso natural. Ayer encontré un modo de saltar dichas barreras. Bien, a modo de ironía, hallé un vídeo que recrea el original mediante muñecos de Lego. En concreto di con la recreación del vídeoclip de la canción "Monster" de los galeses The Automatic. Con una técnica bastante casera, el autor del montaje consigue una auténtica joya.



Anteriormente también había encontrado un vídeo semejante. El vídeo de la pegadiza "Hips don't lie" de Shakira en versión Playmobil. Vean y comprueben. Hay que advertir que es probable que algún día las discográficas consigan quitarle la canción original al vídeo, pero de momento aún se pueden disfrutar en todo su jugo.


jueves, 26 de febrero de 2009

Tabaco y Facebook

Supongo que pocas personas sabrían entender cual es la similitud entre un cigarro y una cuenta de Facebook. A simple vista no existe, pero si valoramos el tabaco como un mecanismo de socialización, la comparación cobra cierto sentido. Los fumadores siempre han compartido mucho más que un cigarro. En el trabajo, cuando hay un descanso, es fácil encontrar al grupo de adictos al tabaco que reunidos en un circulo vicioso sacian sus ansias de nicotina. Históricamente, la implantación del hábito de fumar en la sociedad occidental fue desarrollando nuevos esquemas que, como reclamo publicitario, convertían el fumar en un acto de madurez, apertura social y cierta independencia. Claro está que al principio a nadie se le ocurría hablar de las nefastas consecuencias que podía tener el hecho de inhalar el humo del cigarro. Fumar, sigue hoy en día, siendo un hábito perfecto para establecer relaciones sociales. Pedir fuego es una forma de entrar a una persona, uno puede ligar y seducir por el simple acto de fumar. Ofrecer un cigarro o compartir el momento siempre crea lazos y conversaciones que pueden cristalizar en amistad, sexo, amor o incluso ofertas de trabajo. Desgraciadamente fumar no es precisamente algo saludable y, por supuesto, hay que cambiar la falsa percepción de libertad que se ha establecido en la opinión pública.

Las redes sociales permiten también fortalecer lazos de amistad, conquistar individuos del sexo opuesto, trabajar en red y conocer maravillosas personas a las que amar. Efectivamente, como herramientas de comunicación que son, constituyen un verdadero instrumento con el que mantener el contacto con la sociedad, aunque sea sentado en una silla y delante de una pantalla de ordenador. Facebook, sin más, permite encontrar y retomar viejas amistades que uno ya creía olvidadas. Facilita el conocimiento entre personas, seduce a las empresas que buscan nuevos mercados y permite sentirse integrado en una nueva sociedad libre.

Es obvio que, a pesar de las similitudes, el tabaco y el Facebook también tienen enormes diferencias. Por sobre de todas pero, podemos decir que, mientras que el tabaco es perjudicial, y se haga lo que se haga, siempre lo será, Facebook es una herramienta que va cambiando y que, aunque nos puede perjudicar, dificilmente pondrá nuestras vidas en peligro. Ambos son adictivos y nos pueden incitar a consumir más y más, y quizás es aquí donde se encuentra esta similitud. El poder del engaño y la inexistencia de una información veraz y transparente sobre cuales son los efectos negativos que pueden tener son el gran problema que se nos plantea.

A todo esto, no estoy criticando el uso de las redes sociales, de las que un servidor también es usuario, pero hay que valorar y defender todos aquellos detalles que parece que se nos ocultan. Mientras, es saludable no abusar de las redes sociales y mantener ciertos aspectos de nuestra intimidad en secreto. Por lo demás, que siga avanzando la comunicación.