Dícese que hay en España una sociedad integrada por millones de personas que no se quejan, no protestan, no opinan ni se unen a ninguna protesta social. Dícese que existe una enorme masa social que apoya al gobierno de Mariano Rajoy y sus políticas de recortes. Dícese que a toda esta gente nada le importa que el ejecutivo popular elimine todos sus derechos, les hipoteque el futuro, les deje morir lentamente destruyendo la sanidad pública y hunda en el más absoluto analfabetismo a sus hijos y nietos, quebrantando aquel derecho por el cual todo ser humano tiene derecho a una educación libre y de calidad. Dícese que existen y se quedan en su casa, si es que el banco que el gobierno ha subvencionado con fondos públicos no se la ha quitado aún, siguiendo atentamente todos los discursos del líder conservador, aplaudiendo todas las medidas de «austeridad» que imponen los dioses germánicos. Dícese que la libertad del pueblo es tan solo una utopía que persiguen los vagos y mediocres que salen a la calle a interrumpir y obstaculizar el normal desarrollo de la dictadura democrática española. Dícese que esa minoría actúa con extrema violencia contra las pacíficas hordas de los cuerpos de seguridad del Estado.
Dícese, entre esta pequeña minoría revolucionaria y marxista leninista, que los políticos se han olvidado de cual es su función mientras se dedican a robar derechos y libertades, extorsionanar a los más desfavorecidos, subvencionando a quién más tiene, exterminando el futuro de todo un pueblo al que, al mismo tiempo, asesinan lentamente mientras se ríen a carcajadas entre sus lujosos despachos. Dícese que Mariano Rajoy considera que «la mayoría» es el 1% de los españoles (incluyendo políticos corruptos, banqueros y poderosos hombres de negocios sin escrúpulos).
Dícese en mi escalera, que Rajoy debería aprender matemáticas, puesto que la mayoría es el 99%, y de silenciosa poco tiene. Dícese que la palabra democracia se parece demasiado a tecnocracia dictatorial y que el mundo necesita, urgentemente, un profundo cambio estructural y mental.
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jueves, 11 de octubre de 2012
Dícese por ahí... (La mayoría silenciosa)
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martes, 4 de septiembre de 2012
Lágrimas, fútbol y dinero
Que los futbolistas profesionales viven en otra dimensión, que poco, o
nada tiene que ver con la realidad del resto de ciudadanos, es algo de
lo que hace tiempo que no me cabe la menor duda. No parece, tampoco, que
la sociedad se irrite demasiado al ver como esos deportistas de élite
cobran millones y millones, aún cuando la miseria y el paro se ceban con
el pueblo. Héroes o villanos. Depende de cuantos más goles marquen,
aunque siempre existe aquel estúpido adjetivo, utilizado en algunos
medios de comunicación, que alaban la solidaridad y el compromiso de
esos jóvenes privilegiados, cuando se prestan a jugar uno de esos
partidos organizados por alguna organización benéfica, en el que la
recaudación de taquilla, es decir, el dinero que los aficionados al
fútbol invierten en comprar las entradas, se destina, presuntamente, a
una causa benéfica.
Máscaras fuera. Alguien que cobra millones por temporada, que trabaja relativamente poco, que vive en el lujo permanente, que no duda en comprar más de diez automóviles y que se vende, casi siempre, a quien le pague una ficha más alta, no puede ser considerado solidario. Consideraciones aparte, las palabras del astro del Real Madrid Cristiano Ronaldo, admitiendo que no celebra los goles porque está «triste», no son más que otro insulto a los ciudadanos de la calle. Lo peor de todo es que puede que el portugués haya sido sincero, puesto que como ya dije al principio, vive en un planeta que nada tiene que ver con la realidad.
La estrella merengue es joven, cobra más de 10 millones de euros al año, vive como quiere y les espera un futuro más que tranquilo. No hace falta contar que muchos ciudadanos viven al límite, con sueldos miserables, si es que tienen la suerte de contar con un empleo, con unos horarios de trabajo que no siempre les facilitan conciliar su vida laboral con la familiar, y con un futuro más que incierto. Parece asombroso que Ronaldo tenga la capacidad de soltar sandeces como la de que está triste. Tenga las razones que tenga, el portugués debería aprender a callar la boca, como mínimo.
Máscaras fuera. Alguien que cobra millones por temporada, que trabaja relativamente poco, que vive en el lujo permanente, que no duda en comprar más de diez automóviles y que se vende, casi siempre, a quien le pague una ficha más alta, no puede ser considerado solidario. Consideraciones aparte, las palabras del astro del Real Madrid Cristiano Ronaldo, admitiendo que no celebra los goles porque está «triste», no son más que otro insulto a los ciudadanos de la calle. Lo peor de todo es que puede que el portugués haya sido sincero, puesto que como ya dije al principio, vive en un planeta que nada tiene que ver con la realidad.
La estrella merengue es joven, cobra más de 10 millones de euros al año, vive como quiere y les espera un futuro más que tranquilo. No hace falta contar que muchos ciudadanos viven al límite, con sueldos miserables, si es que tienen la suerte de contar con un empleo, con unos horarios de trabajo que no siempre les facilitan conciliar su vida laboral con la familiar, y con un futuro más que incierto. Parece asombroso que Ronaldo tenga la capacidad de soltar sandeces como la de que está triste. Tenga las razones que tenga, el portugués debería aprender a callar la boca, como mínimo.
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miércoles, 9 de mayo de 2012
Sacrificios ancestrales
Hay que matar a una virgen de la comunidad para que los dioses hagan que llueva y el suelo sea fértil. Así de simple lo veían las tribus ancestrales, hace cientos, miles o, tal vez, millones de años. Sacrificar significaba, literalmente, matar a un individuo, esperando que de esta forma, a cual regalo para los dioses, las condiciones climáticas favorecieran el desarrollo de una comunidad. Creía que tan crueles formas de avanzar habían quedado relegadas con el avance social. Las condiciones sociales y laborales han experimentado, en un largo proceso de lucha dolorosa, un enorme cambio que nos ha permitido ser más humanos. Los niños ya no tienen que trabajar en las fábricas, los obreros tienen derechos y una jornada laboral más digna que les permite compaginar su labor con su vida familiar. Ahora lo vemos lógico, aunque dos siglos atrás la igualdad, la dignidad o los derechos humanos eran conceptos más bien desconocidos para la mayor parte de la sociedad.
Los gobiernos del siglo XXI parecen empeñados en recuperar las viejas tradiciones ancestrales. Piden (entiéndase como un eufemismo que se traduce en obligación) a la sociedad que haga sacrificios, que se estrechen el cinturón y que confíen en su labor. Sacrificios que me recuerdan, muchísimo, a los de las tribus. Cierto, ahora no vamos a sacrificar a ninguna niña virgen en un altar, ni tampoco bailaremos una danza para pedirle al cielo que llueva. No. Ahora los sacrificios pasan por desmontar la sanidad pública (poniendo en peligro la salud, e incluso, las vidas de miles de personas) recortando su presupuesto. Ahora se quiere sacrificar la enseñanza pública, es decir, abolir aquel derecho universal que dice que todo el mundo debe tener la posibilidad de acudir a la escuela y formarse, con el fin de que en un futuro pueda aportar su granito de arena al crecimiento. Ahora el sacrificio pasa por dejar a millones de personas, familias enteras, al margen de la dignidad humana. Gente sin trabajo, sin dinero, sin ayudas sociales y cuyo futuro carecerá de cualquier tipo de esperanza de prosperar. Y para los que tengan el privilegio de trabajar: menos derechos, más precariedad y una reforma laboral que les impone muchas obligaciones y les quita todos los derechos.
Todo se justifica por "el actual contexto económico". Una situación fabricada por un sistema financiero corrupto que ha trivializado, como quien juega a ese conocido juego de mesa llamado Monopoli, con el dinero de toda una sociedad y que, al ver que la partida ha tomado un rumbo incierto y equivocado, ha decidido hipotecar la justicia social, los sueños, los ahorros y la dignidad del 99% de los trabajadores, es decir, del pueblo llano. El objetivo es sencillo. Los mercados, que serían la reencarnación de aquellos malignos dioses ancestrales que antaño pedían la vida de una niña de la tribu a cambio de conceder un mes de lluvia, gobiernan en la dictadura que ellos mismos han fabricado. Un golpe de estado ilegitimo al que los políticos sucumben sin oponer resistencia alguna. No en vano, los líderes gubernamentales mantienen suculentos negocios con las entidades financieras, en un complicado entramado en el que unos se retroalimentan de los otros.
El último ejemplo en España lo deja claro. El ejecutivo del señor Rajoy tiene previsto inyectar un mínimo de 7.000 millones de euros al conglomerado de cajas de ahorros que se han unificado bajo el nombre de Bankia. Un dinero que hace poco el mismo gobierno dijo que quitaría de los presupuestos de educación, sanidad e investigación, puesto que el agujero de la deuda española era de un tamaño desproporcionado. Una cantidad que se suponía que era necesaria ahorrar porque así lo pedían las divinidades, o los mercados. Un dinero que ahora se inyectará a una entidad financiera que ha malbaratado sus recursos, si es que es que los datos son reales, mientras sus directivos seguirán cobrando unas cantidades astronómicas en concepto de sueldos, indemnizaciones y/o compensaciones.
Evidentemente nada es tan fácil, ni tan complicado. Los que aplican esas medidas se empeñan en convencer a una masa social, a la que desprecian al igual que el conde medieval hacía con la gente que trabajaba de sol a sol sus tierras, que todas esas medidas son necesarias y que no hay otro camino a seguir. También argüirán las excusas que sean necesarias para justificar la inyección de dinero público a Bankia. Ya han llegado a decir que no se trata de dinero público, aunque no han especificado, por consiguiente, de dónde salen esos 7.000 millones de euros. Mentiras, desprecio, hipocresía y una falta total de coherencia que sirven para mantener una dictadura cruel y narcisista.
¿De verdad alguien cree que para salir de esa situación a la que llaman crisis hay que fomentar el paro, destruir los servicios sociales básicos, acabar con la democracia y financiar las partidas de póquer del sistema financiero? Yo, sin duda, no.
Los gobiernos del siglo XXI parecen empeñados en recuperar las viejas tradiciones ancestrales. Piden (entiéndase como un eufemismo que se traduce en obligación) a la sociedad que haga sacrificios, que se estrechen el cinturón y que confíen en su labor. Sacrificios que me recuerdan, muchísimo, a los de las tribus. Cierto, ahora no vamos a sacrificar a ninguna niña virgen en un altar, ni tampoco bailaremos una danza para pedirle al cielo que llueva. No. Ahora los sacrificios pasan por desmontar la sanidad pública (poniendo en peligro la salud, e incluso, las vidas de miles de personas) recortando su presupuesto. Ahora se quiere sacrificar la enseñanza pública, es decir, abolir aquel derecho universal que dice que todo el mundo debe tener la posibilidad de acudir a la escuela y formarse, con el fin de que en un futuro pueda aportar su granito de arena al crecimiento. Ahora el sacrificio pasa por dejar a millones de personas, familias enteras, al margen de la dignidad humana. Gente sin trabajo, sin dinero, sin ayudas sociales y cuyo futuro carecerá de cualquier tipo de esperanza de prosperar. Y para los que tengan el privilegio de trabajar: menos derechos, más precariedad y una reforma laboral que les impone muchas obligaciones y les quita todos los derechos.
Todo se justifica por "el actual contexto económico". Una situación fabricada por un sistema financiero corrupto que ha trivializado, como quien juega a ese conocido juego de mesa llamado Monopoli, con el dinero de toda una sociedad y que, al ver que la partida ha tomado un rumbo incierto y equivocado, ha decidido hipotecar la justicia social, los sueños, los ahorros y la dignidad del 99% de los trabajadores, es decir, del pueblo llano. El objetivo es sencillo. Los mercados, que serían la reencarnación de aquellos malignos dioses ancestrales que antaño pedían la vida de una niña de la tribu a cambio de conceder un mes de lluvia, gobiernan en la dictadura que ellos mismos han fabricado. Un golpe de estado ilegitimo al que los políticos sucumben sin oponer resistencia alguna. No en vano, los líderes gubernamentales mantienen suculentos negocios con las entidades financieras, en un complicado entramado en el que unos se retroalimentan de los otros.
El último ejemplo en España lo deja claro. El ejecutivo del señor Rajoy tiene previsto inyectar un mínimo de 7.000 millones de euros al conglomerado de cajas de ahorros que se han unificado bajo el nombre de Bankia. Un dinero que hace poco el mismo gobierno dijo que quitaría de los presupuestos de educación, sanidad e investigación, puesto que el agujero de la deuda española era de un tamaño desproporcionado. Una cantidad que se suponía que era necesaria ahorrar porque así lo pedían las divinidades, o los mercados. Un dinero que ahora se inyectará a una entidad financiera que ha malbaratado sus recursos, si es que es que los datos son reales, mientras sus directivos seguirán cobrando unas cantidades astronómicas en concepto de sueldos, indemnizaciones y/o compensaciones.
Evidentemente nada es tan fácil, ni tan complicado. Los que aplican esas medidas se empeñan en convencer a una masa social, a la que desprecian al igual que el conde medieval hacía con la gente que trabajaba de sol a sol sus tierras, que todas esas medidas son necesarias y que no hay otro camino a seguir. También argüirán las excusas que sean necesarias para justificar la inyección de dinero público a Bankia. Ya han llegado a decir que no se trata de dinero público, aunque no han especificado, por consiguiente, de dónde salen esos 7.000 millones de euros. Mentiras, desprecio, hipocresía y una falta total de coherencia que sirven para mantener una dictadura cruel y narcisista.
¿De verdad alguien cree que para salir de esa situación a la que llaman crisis hay que fomentar el paro, destruir los servicios sociales básicos, acabar con la democracia y financiar las partidas de póquer del sistema financiero? Yo, sin duda, no.
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lunes, 10 de octubre de 2011
El timo legal del 905
Hace relativamente poco tiempo me llegó a casa una factura de ONO. No le presté atención, puesto que di por hecho que me cobrarían la cantidad estipulada por el contrato que en su día firmé con dicha compañía para tener Internet y tele´fono (con llamadas nacionales). Al cabo de pocas semanas, empecé a recibir llamadas de un teléfono desconocido, con prefijo 96 (el correspondiente a Valencia). No acostumbro a coger estas llamadas, dado que doy por sentado que son compañías telefónicas que intentan venderte humo ofreciéndote el oro y el moro. No obstante, las llamadas empezaron a intensificarse, todos los días 3 o 4 veces al día me llamaban al móvil desde ese número. Al final, decidí cogerlo con el objetivo de decir aquello de "no, no me interesa, gracias". Sin embargo me encontré con una sorprendente noticia. Me llamaban del Departamento de Cobro de ONO para informarme que tenía una deuda pendiente de pago que ascendía a 198 euros. Ante tal situación no dudé en preguntar cual era el origen de tan sorprendente factura, dado que no me constaba que nadie en mi piso, éramos tres, hubiera podido gastar tanto. La respuesta de la telefonista, una chica con pocas luces que no dejaba de explicarme las formas de pago con las que podía solucionar dicha "incidencia", fue que en la madrugada del 23 de julio se habían realizado una serie de llamadas al teléfono 905 50 50 50. Sorpresa! Me contaba, y así lo comprobé, que en la noche del sábado 23 de julio no había nadie en mi piso. Andábamos todos fuera de Barcelona disfrutando alegremente de nuestras merecidas vacaciones. Intenté, sin éxito alguno, dialogar con la telefonista, que en todo momento me habló como un robot, tratándome de mentiroso y utilizando siempre las mismas frases, referentes siempre a cómo podía realizar el pago de la factura pendiente.
Así las cosas, ha pasado ya más de un mes, y por traslado me di de baja como usuario de esta compañía. El caso es que el departamento de cobro ha seguido molestándome día tras día y, bajo ningún concepto, se han molestado en escucharme ni pasarme con el departamento de reclamaciones. Curioso, pero tengo la sensación que su táctica pasa por agotar al cliente y que este termine pagando para no seguir recibiendo más llamadas. Después de investigar un poco supe que el 905 50 50 50 es un número de "tarificación adicional", es decir, el conocido timo del 905, y más en concreto el número del "espacio" Premios por un tubo!, que se ve que se emite en La Sexta y Marca Tv. La empresa que "presta" esos servicios se llama Mediageneris (que por lo que he podido ver, pertenece al grupo Canal Català) No he podido entender aún como en la madrugada del 23 de julio se realizaron esta serie de "llamadas fantasma" (más de un centenar de llamadas que se efectuaron entre las 2'30 y las 4'40, muchas de ellas con apenas unos segundos de diferencia), y desconozco aún si la culpa es de ONO o bien de la empresa propietaria del número. He tenido que denunciar los hechos ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (Setsi), organismo perteneciente al Ministerio de Industria de España, aunque las señoritas del departamento de cobro de ONO siguen con la obsesión de llamarme todos los días para informarme de como puedo pagar la cantidad adeudada. Es más, un día se me ocurrió discutir con una de esas señoritas, y todo lo que supo decirme, después de contarle los hechos de principio a fin, es que cualquier otra compañía me cobraría también esas llamadas. (Sorpresa!).
No comprendo porqué se persigue a los que practican timos tan conocidos como el de la estampita mientras se permite que esas empresas roben sin más, de forma totalmente legal, tanto al ingenuo usuario que llama porque cree que ganará 3.000 euros por adivinar una estúpida palabra, como al usuario de compañías como ONO que sin ni tan siquiera estar presentes en su casa, se le facturan una cantidad de llamadas absurdas y totalmente falsas. Tampoco entiendo como la compañía telefónica, ONO en mi caso, permite que le pinchen las líneas y que se cometan atracos a mano armada. Bien, si, lo entiendo perfectamente, toda esta situación me hace pensar sin dudarlo que ambas compañías (ONO y Mediageneris, en mi caso), están más que asociadas para robar al usuario. De otro modo, no se entiende. Una recomendación: en primer lugar, bloquea las llamadas a los números de tarificación adicional. en segundo lugar, si tienes previsto contratar ONO, yo que tu, lo pensaría dos veces.
Así las cosas, ha pasado ya más de un mes, y por traslado me di de baja como usuario de esta compañía. El caso es que el departamento de cobro ha seguido molestándome día tras día y, bajo ningún concepto, se han molestado en escucharme ni pasarme con el departamento de reclamaciones. Curioso, pero tengo la sensación que su táctica pasa por agotar al cliente y que este termine pagando para no seguir recibiendo más llamadas. Después de investigar un poco supe que el 905 50 50 50 es un número de "tarificación adicional", es decir, el conocido timo del 905, y más en concreto el número del "espacio" Premios por un tubo!, que se ve que se emite en La Sexta y Marca Tv. La empresa que "presta" esos servicios se llama Mediageneris (que por lo que he podido ver, pertenece al grupo Canal Català) No he podido entender aún como en la madrugada del 23 de julio se realizaron esta serie de "llamadas fantasma" (más de un centenar de llamadas que se efectuaron entre las 2'30 y las 4'40, muchas de ellas con apenas unos segundos de diferencia), y desconozco aún si la culpa es de ONO o bien de la empresa propietaria del número. He tenido que denunciar los hechos ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (Setsi), organismo perteneciente al Ministerio de Industria de España, aunque las señoritas del departamento de cobro de ONO siguen con la obsesión de llamarme todos los días para informarme de como puedo pagar la cantidad adeudada. Es más, un día se me ocurrió discutir con una de esas señoritas, y todo lo que supo decirme, después de contarle los hechos de principio a fin, es que cualquier otra compañía me cobraría también esas llamadas. (Sorpresa!).
No comprendo porqué se persigue a los que practican timos tan conocidos como el de la estampita mientras se permite que esas empresas roben sin más, de forma totalmente legal, tanto al ingenuo usuario que llama porque cree que ganará 3.000 euros por adivinar una estúpida palabra, como al usuario de compañías como ONO que sin ni tan siquiera estar presentes en su casa, se le facturan una cantidad de llamadas absurdas y totalmente falsas. Tampoco entiendo como la compañía telefónica, ONO en mi caso, permite que le pinchen las líneas y que se cometan atracos a mano armada. Bien, si, lo entiendo perfectamente, toda esta situación me hace pensar sin dudarlo que ambas compañías (ONO y Mediageneris, en mi caso), están más que asociadas para robar al usuario. De otro modo, no se entiende. Una recomendación: en primer lugar, bloquea las llamadas a los números de tarificación adicional. en segundo lugar, si tienes previsto contratar ONO, yo que tu, lo pensaría dos veces.
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lunes, 8 de agosto de 2011
Cambiar el presente
«A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas». La certera frase que dejó escrita el autor francés Marcel Proust debería, tal vez, ser asumida por los gobiernos de todo el mundo. La economía capitalista, un sistema de organización creado, fabricado e manipulado por el propio hombre ha fracasado. No estamos hablando de un desastre natural, ni de un problema cuya solución deba acarrear consecuencias catastróficas. Simplemente estamos hablando de un sistema que se ha demostrado incapaz de mantener un equilibrio justo para que todos los habitantes del planeta dispongan de unos derechos elementales y de una vida digna. Es obvio, está claro. Cuando un edificio se construyó mal, hay que derribarlo, o al menos, reformular sus estructuras. El presente es un desastre. ¿Porqué no modificar el sistema actual reparando los daños estructurales del edificio?
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martes, 12 de abril de 2011
Bar o Fumadero
Tras la entrada en vigor de la ley del tabaco, por la cual se impide fumar en todos los bares y restaurantes de España, entre otros sitios muchos han sido los hosteleros que han mostrado su rechazo más enérgico. Achacan las quejas a la disminución del número de clientes en sus negocios tras la prohibición de fumar. Muchos han optado por potenciar sus terrazas, en las que si está permitido fumar por estar al aire libre, poniendo calentadores o pequeñas carpas que minimicen la sensación de frío los que deseen fumar tomando algo. Bien, es evidente que asociar el placer de un café o una cerveza al cigarro que uno se puede fumar, es del todo natural. Ya sea porque esas bebidas incitan al cuerpo a pedir nicotina o, tal vez, por esas imágenes que a lo largo de años se nos ha ido mostrando, en películas o series, alimentando la sensación del bienestar placentero que nos puede producir dicha combinación, todo fumador que se precie sabrá lo que representa tomar una cerveza sin ese compañero llamado cigarro. Aún así, me parece un tanto absurdo que se diga que la prohibición de fumar ha hecho bajar el número de clientes. ¿Estoy yo equivocado y los bares son sitios en los que la gente va solo a fumar?
jueves, 17 de marzo de 2011
La depresión de Japón
![]() |
| La frustración es un niño en «La Maldición» |
La sociedad japonesa siempre ha mostrado un carácter que se encuentra por encima de los sentimientos, de la amabilidad y los lazos entre individuos. No hay que buscar mucho. Solo viendo cualquier filme de terror japonés, uno adivina enseguida que la trama no es más que una metáfora de la realidad. Individuos que andan tristes y hundidos en su propia soledad. Fantasmas o espíritus que no representan otra cosa que esa amarga frustración que persigue a los nipones desde que nacen hasta que mueren. Presión, individualismo, egoísmo y materialismo son elementos que forman parte del día a día en esta sociedad que, ante cualquier desastre, muestra una sorprendente entereza y orgullo patriótico con el fin de volver a empezar. Tal vez, deberíamos de valorar dicha actitud como una virtud. Sin embargo, el ser humano, sea de dónde sea, tenga la cultura que tenga... necesita expresarse. Necesita sonreír, llorar, lamentarse y expresar emociones tanto o más que el mero hecho de respirar oxígeno puro. De lo contrario, la frustración y la desesperación pueden terminar por convertirse en un monstruo que devora sin compasión al individuo y, por consiguiente, todos aquellos que se encuentren a su lado. Ese es precisamente el gran hilo argumental de los filmes de terror japonés, cuyas adaptaciones «made in Hollywood» carecen de sentido. Un filme como «La Maldición» (Takashi Shimizu, 2002) sería el mejor ejemplo.
El desastre que vive el país nipón nos ha descubierto muchos aspectos que quizás nos habían pasado por alto antes. Las imágenes nos muestran a las víctimas del tsunami asumiendo sin rechistar el nuevo escenario de su país. Una imagen que bien podría asemejarse más a una de esas películas apocalípticas que no a un país moderno y que, se suponía, era uno de los grandes motores económicos del mundo. Nadie sabe como terminará la catástrofe de las centrales nucleares, ni tampoco hasta cuando las aguas volverán a su cauce. Hay tristeza, hay depresión, hay preocupación porque el futuro es ahora más incierto que antes del terremoto. Quizás la reconstrucción del país será rápida, porque así lo marcan los roles de la sociedad japonesa. Porque es un país que, sin duda, pone por delante de los sentimientos y las vidas humanas, su orgullo material. Pero hay muchos que ya empiezan a preguntarse cuantos suicidios costará dicha reconstrucción. Y no para menos, cabe recordar que Japón es el segundo país con mayor índice de suicidios del mundo.
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lunes, 17 de enero de 2011
Colarse en el metro (exactamente)
Un deporte que se lleva años practicando. Un deporte de riesgo. Una aventura que nunca sabes como terminará. Si, efectivamente, saltar los accesos al metro. Hay muchas maneras de colarse. Por ejemplo, pegarse detrás del primer pardillo que veas que pone su billete para abrir el acceso, acceder mediante las puertas de salida (siempre y cuando no sean mecánicas), o directamente saltar el acceso como si de una prueba de obstáculos se tratara. El caso es que en Barcelona han decidido castigar con dureza a quienes se cuelen el metro. Eso si, lo han hecho con una advertencia que parece más una broma que no un aviso serio. Y es que resulta a quien tenga la osadía de colarse en el metro por la patilla deberá pagar "exactamente entre 50 y 600 euros". Así como lo leen. Una advertencia tan chistosa como aquella que predica que está totalmente prohibido bajar a la zona de vías... algo bastante razonable si tenemos en cuenta que cada tres minutos pasa un tren. Eso si, asuntos tan increíbles no pasan desapercibidos en Facebook, dónde a esa advertencia de no bajar a la vías ya tiene su grupo de fans. La razón de la sinrazón.
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martes, 14 de septiembre de 2010
El terror vuelve en Tordesillas
No hay palabras que puedan expresar la rabia del sinsentido de este acto, al que algunos incluyen en la cultura española. Ya escribí mi opinión acerca de la barbarie que se lleva a cabo en el pueblo de Tordesillas (Valladolid), y por desgracia, un año más se ha llevado a cabo esa asquerosa tradición. Quizás se puede opinar acerca de si las corridas de toros deben prohibirse o no. Entiendo que puedan existir opiniones. Sin embargo, ante el asesinato que se lleva a cabo año tras año con el Toro de la Vega, no hay opiniones. Simplemente, es repugnante.

Las imágenes fueron tomadas por parte de activistas de Igualdad Animal, quienes se infiltraron para mostrar al mundo lo cruel que puede llegar a ser esta absurda fiesta. No hay más que decir. Solo que esperamos que alguien se movilice de verdad e impida que se repita el próximo año. Hasta siempre «Platanito».
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jueves, 31 de diciembre de 2009
Año nuevo y vida vieja
Es interesante compr
obar como el mundo se adentra en una absurda locura cada noche del 31 de diciembre. Sometidos a la rutina anual, millones de personas aprovechan la noche vieja para celebrar sus fracasos más dolorosos, las penurias mundiales, los sueños rotos y las utopías que jamás se atrevieron a soñar. Si, es ilógico. Parece que debamos empezar el año con mucha fiesta, borrachos de felicidad enlatada, apretados en una macro fiesta por la que hemos pagado un precio abusivo y sonriendo a desconocidos. Lo comprendo, es la tradición. Sin embargo cada año me resulta más bochornoso ver semejantes escenas de falsedad prefabricada. Uno de los detalles que más llama la atención es ver a una panda de gente, alcoholizada hasta las cejas, prometiendo una enorme lista de cosas que desean cumplir a lo largo del año nuevo. Menuda tontería no? El estado etílico provoca una efímera sensación de euforia que provoca un optimismo irreal... por lo que nada de lo que se prometa se va a cumplir. Está dicho y demostrado.
obar como el mundo se adentra en una absurda locura cada noche del 31 de diciembre. Sometidos a la rutina anual, millones de personas aprovechan la noche vieja para celebrar sus fracasos más dolorosos, las penurias mundiales, los sueños rotos y las utopías que jamás se atrevieron a soñar. Si, es ilógico. Parece que debamos empezar el año con mucha fiesta, borrachos de felicidad enlatada, apretados en una macro fiesta por la que hemos pagado un precio abusivo y sonriendo a desconocidos. Lo comprendo, es la tradición. Sin embargo cada año me resulta más bochornoso ver semejantes escenas de falsedad prefabricada. Uno de los detalles que más llama la atención es ver a una panda de gente, alcoholizada hasta las cejas, prometiendo una enorme lista de cosas que desean cumplir a lo largo del año nuevo. Menuda tontería no? El estado etílico provoca una efímera sensación de euforia que provoca un optimismo irreal... por lo que nada de lo que se prometa se va a cumplir. Está dicho y demostrado.Tampoco quiero mostrarme como un ser amargado que reniega de toda muestra de felicidad, para nada del mundo. El año nuevo puede ser una fecha importante si el individuo no se deja manipular por aquellos mecanismos de control que incitan a consumir basura putrefacta. Lamento parecer tan pesimista, o quizás tan previsible. Mi discurso resulta ciertamente abstracto y vacío de contenido. Bien, para resumir mi tesis en pocas palabras diré que celebrar el año nuevo me parece realmente muy hermoso, siempre y cuando no olvidemos el año viejo. Y es que no hace falta recalcar que aprender de los errores del pasado es imprescindible para construir un nuevo mañana. No hace falta decirle adiós a 2009. Uno debe vivir el 2010 recordando todo aquello que pasó a lo largo del año anterior. Las cosas buenas y malas son, sin duda, ingredientes esenciales para comprender lo que nos espera. Y es que el mañana es hoy.
Dejando de lado mis inocuas divagaciones, feliz año nuevo y prospero año viejo. Y sin olvidar que abrimos década. Lo dijo Oscar Wilde en algún momento de su caótica vida: A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Dejando de lado mis inocuas divagaciones, feliz año nuevo y prospero año viejo. Y sin olvidar que abrimos década. Lo dijo Oscar Wilde en algún momento de su caótica vida: A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
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sábado, 19 de diciembre de 2009
La gran farsa de Copenhague (2)
La cumbre ha fracasado. Organizaciones no gubernamentales, activistas ecologistas y científicos avalan esta conclusión entorno al escaso interés mostrado por parte de los delegados para reducir los nefastos efectos que la sociedad moderna deja en el mundo. Hablando claro, el cambio climático puede seguir erigiéndose como una realidad cada vez más palpable, mientras la mayor parte de líderes políticos disfrutan jugando al golf y fumando sus puros. Como ya expuse en la primera entrada acerca de esta cumbre, los resultados de esta reunión son solo promesas que se difuminan en medio de este oscuro y maloliente aire que se inspira en las grandes ciudades del planeta. El sistema actual en el que la sociedad mundial se sostiene, impide que muchas de las directrices marcadas por los ecologistas y científicos puedan ser una realidad. Es curioso que se considere que un país está en vías de «desarrollo» cuando las chimeneas empiezan a dominar el paisaje de sus ciudades y los obreros pueden ser explotados «legalmente». Ante semejante definición uno comprende que es imposible parar el cambio climático. La utopía de las utopías.En declaraciones recogidas por el diario Público en Copenhague, el delegado de Ecologistas en Acción, Pablo Cotarelo, afirmó que «las negociaciones han sido decepcionantes, han dejado de lado a la mayor parte de los países», lo que, según él, significa «un acuerdo en falso que sólo servirá para lavar la cara de los países industrializados y quedar bien ante la opinión pública, pero que no conseguirá nada», añade. Por su parte, la organización WWF afirma en su página web que «el texto final es tan débil, incompleto y confuso que no previene de las peligrosas consecuencias de esta amenaza para el Planeta». Y es que el hecho de que el tratado final sea «no vinculante» demuestra que la farsa ha sido de lo más hipócrita.
Promesas insuficientes
Los científicos han alertado que la reducción de gases debería ser un 30% más de lo que se ha propuesto en el acuerdo del final de la cumbre. Si nos atendemos a que las promesas apenas se cumplen, la situación es muy preocupante. Pero no solo las emisiones están terminando con el sistema natural del planeta, cabe recordar que las agresiones a los ecosistemas, tanto marítimo como terrestre, están planteando cambios que rompen su curso natural. No hace mucho nos enteramos de que los osos polares empezaban a practicar el canibalismo. El hielo se derrite y provoca cambios irreversibles entre la fauna que habita los océanos. Asimismo, la pesca incontrolada en muchos puntos del planeta, la cruel matanza de animales como focas o leones marines o la devastación de los bosques está afectando, y mucho, el ya castigado ecosistema del planeta tierra. No podemos olvidar tampoco que a las alteraciones provocadas en el planeta se deben, en buena medida, muchas de las catástrofes que en la última década han matado a miles de personas. La agresividad del huracán Katrina o del mismísimo Tsunami beben directamente de las alteraciones en el sistema natural. La desertificación repercute en que muchos pueblos se queden sin comida y el deshielo puede hacer que muchas ciudades del planeta terminen bajo el agua. Si el cambio climático no es preocupante, que se celebre la próxima cumbre un poblado de Rwanda o en uno de los pocos icebergs que quedan enteros en el Polo Norte.
Promesas insuficientes
Los científicos han alertado que la reducción de gases debería ser un 30% más de lo que se ha propuesto en el acuerdo del final de la cumbre. Si nos atendemos a que las promesas apenas se cumplen, la situación es muy preocupante. Pero no solo las emisiones están terminando con el sistema natural del planeta, cabe recordar que las agresiones a los ecosistemas, tanto marítimo como terrestre, están planteando cambios que rompen su curso natural. No hace mucho nos enteramos de que los osos polares empezaban a practicar el canibalismo. El hielo se derrite y provoca cambios irreversibles entre la fauna que habita los océanos. Asimismo, la pesca incontrolada en muchos puntos del planeta, la cruel matanza de animales como focas o leones marines o la devastación de los bosques está afectando, y mucho, el ya castigado ecosistema del planeta tierra. No podemos olvidar tampoco que a las alteraciones provocadas en el planeta se deben, en buena medida, muchas de las catástrofes que en la última década han matado a miles de personas. La agresividad del huracán Katrina o del mismísimo Tsunami beben directamente de las alteraciones en el sistema natural. La desertificación repercute en que muchos pueblos se queden sin comida y el deshielo puede hacer que muchas ciudades del planeta terminen bajo el agua. Si el cambio climático no es preocupante, que se celebre la próxima cumbre un poblado de Rwanda o en uno de los pocos icebergs que quedan enteros en el Polo Norte.
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jueves, 17 de diciembre de 2009
Eufemismo "a la italiana"
La violencia es verdaderamente repugnante. Es capaz de convertir al más violento en un beato santificado, de ocultar las injusticias y de aumentar la censura de la libertad de expresión. Silvio Berlusconi fue atacado el pasado domingo, según las fuentes oficiales, por un "perturbado". Es evidente que ver la deplorable imagen de "Il Cavaliere" con el rostro ensangrentado nos impactó e irremediablemente, nos hizo surgir un pequeño sentimiento de pena. Alabar este tipo de agresiones no es propio de una sociedad democrática pero, al igual que muchos, a mi también se me pasó por la cabeza la idea de "se lo merece". Y siendo coherentes, quizás Berlusconi no merecía que le rompieran la boca con una reproducción en miniatura del Duomo, pero si merece ser castigado por la larga lista de delitos cometidos en sus mandatos. La coacción, la represión, el despotismo o la manipulación de los medios de comunicación, censurando a todo aquel quien se atreva a ser crítico con las políticas de su gobierno, constituyen sin duda, junto a la más que probada corrupción, motivos suficientes como para que alguien sea destituido del poder para ser juzgado y condenado.
Europa ha superado, afortunadamente, la aplicación de la Ley del Talión basada en el ojo por ojo, por lo que la violencia no justifica más violencia. A pesar de esto, no se puede obviar que Berlusconi es un ser violento. Sus bromas machistas, su actitud totalitaria, su falta de respeto a los inmigrantes o sus políticas que dejan en la pobreza más extrema a millones de personas constituyen una amenaza para la paz en el país. Curiosamente, parece que pocos se atreven a hablar con claridad. Ahora parece que los políticos de todo el mundo prefieren seguir haciendo la vista gorda y, al mismo tiempo, apoyar al primer ministro italiano en unos momentos tan duros. Él mismo se vanagloria de ser un beato "lleno de amor" perseguido por un "clima de odio". En este grupo de "violentos" están los jueces, los periodistas incómodos, los líderes ecologistas, los movimientos de izquierdas y, como no, los temibles comunistas.
Estoy seguro de que son muchos los que sintieron algo parecido a lo que yo cuando vieron las imágenes de la agresión, sin embargo prefieren contribuir a convertir Berlusconi en una víctima de la crispación que vive el país, ironías de la vida, que el mismo ha fabricado. Al fin y al cabo, parece ser que el suceso le ha venido bien a Berlusconi. Ahora tiene más poder para tapar la boca de todos aquellos que se atrevan a criticarle aunque, eso si, cambiando el verbo "censurar" por "apaciguar".
Europa ha superado, afortunadamente, la aplicación de la Ley del Talión basada en el ojo por ojo, por lo que la violencia no justifica más violencia. A pesar de esto, no se puede obviar que Berlusconi es un ser violento. Sus bromas machistas, su actitud totalitaria, su falta de respeto a los inmigrantes o sus políticas que dejan en la pobreza más extrema a millones de personas constituyen una amenaza para la paz en el país. Curiosamente, parece que pocos se atreven a hablar con claridad. Ahora parece que los políticos de todo el mundo prefieren seguir haciendo la vista gorda y, al mismo tiempo, apoyar al primer ministro italiano en unos momentos tan duros. Él mismo se vanagloria de ser un beato "lleno de amor" perseguido por un "clima de odio". En este grupo de "violentos" están los jueces, los periodistas incómodos, los líderes ecologistas, los movimientos de izquierdas y, como no, los temibles comunistas.
Estoy seguro de que son muchos los que sintieron algo parecido a lo que yo cuando vieron las imágenes de la agresión, sin embargo prefieren contribuir a convertir Berlusconi en una víctima de la crispación que vive el país, ironías de la vida, que el mismo ha fabricado. Al fin y al cabo, parece ser que el suceso le ha venido bien a Berlusconi. Ahora tiene más poder para tapar la boca de todos aquellos que se atrevan a criticarle aunque, eso si, cambiando el verbo "censurar" por "apaciguar".
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jueves, 10 de diciembre de 2009
El sexo calienta el planeta
El sexo relaja al ser humano, le ayuda a ser más positivo y a tener una mayor confianza en si mismo. Los expertos recomiendan llevar una vida sexual activa con el fin de mantener una mente fuerte y equilibrada. Por algo será que cuando alguien muestra un reiterado mal humor siempre se dice aquello de "es un malfollado" o "lo que necesita es un buen polvo". A pesar de todas estas certezas, los caminos del sexo son inescrutables. No todo el que goza de una vida sexual activa es justo ni honrado. Muchos seres desalmados presumen de tener relaciones sexuales a menudo. El sexo puede ejercer de medicina, pero también puede convertirse en una peligrosa arma de doble filo: El placer a veces tiene un precio muy elevado. Y es que cuando este se convierte en una mercancía o en un mecanismo para intentar llenar los vacíos emocionales de un individuo, pierde toda su riqueza natural. El sexo es magia cuando sirve de instrumento para que dos personas se comuniquen en toda su esplendor, maximizando deseos y sentimientos. El sexo es un virus cuando sirve para comprar, vender, explotar y dinamitar la mente humana.
Sea como sea, las prostitutas de Copenhague han decidido contribuir a que los líderes mundiales, reunidos durante este mes de diciembre en la crucial cumbre del cambio climático, estén lo más relajados posibles con el fin de tomar las decisiones más oportunas para que el mundo no explote a corto plazo. En respuesta a la petición de las autoridades municipales de la capital danesa, quienes pidieron a los responsables de los hoteles que evitaran la presencia de trabajadoras del sexo durante las fechas en las que se celebre la cumbre, las prostitutas danesas han comunicado que harán servicios gratuitos a los delegados que acuden a la cita mundial. Desconozco si la oferta iba en serio pero de lo que no me cabe duda es de que existe una estrecha relación entre el cambio climático y la prostitución. Buscando el punto irónico, el sexo mueve el mundo y el aumento de la prostitución es proporcional al de los flujos de inmigrantes que se desplazan por culpa de la pobreza de sus países. Tiene algo que ver el sexo con el calentamiento global? Saquen conclusiones.
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Sea como sea, las prostitutas de Copenhague han decidido contribuir a que los líderes mundiales, reunidos durante este mes de diciembre en la crucial cumbre del cambio climático, estén lo más relajados posibles con el fin de tomar las decisiones más oportunas para que el mundo no explote a corto plazo. En respuesta a la petición de las autoridades municipales de la capital danesa, quienes pidieron a los responsables de los hoteles que evitaran la presencia de trabajadoras del sexo durante las fechas en las que se celebre la cumbre, las prostitutas danesas han comunicado que harán servicios gratuitos a los delegados que acuden a la cita mundial. Desconozco si la oferta iba en serio pero de lo que no me cabe duda es de que existe una estrecha relación entre el cambio climático y la prostitución. Buscando el punto irónico, el sexo mueve el mundo y el aumento de la prostitución es proporcional al de los flujos de inmigrantes que se desplazan por culpa de la pobreza de sus países. Tiene algo que ver el sexo con el calentamiento global? Saquen conclusiones.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
La gran farsa de Copenhague (1)
Las navidades ya están aquí. Millones de personas en todo el mundo se preparan para gastar el dinero que no tienen, consumir los productos que no necesitan y sonreír al vecino, aunque su reiterada estupidez ponga de los nervios al mismísimo papa noel. Si señores, ya no queda mucho para que lleguen esos magníficos días. Y bien, oportunamente, los líderes mundiales han decidido celebrar la famosa cumbre de Copenhague. La capital danesa ha sido el escenario en poco tiempo de dos grandes citas de distinta importancia. Si en octubre se decidió que Rio de Janeiro albergaría las olimpiadas de 2012, provocando una enorme decepción en el si de la glamurosa delegación española y su corazonada, desplazada para apoyar la candidatura de Madrid, ahora toca hablar del temido cambio climático. Como es habitual en las altas esferas políticas mundiales, no faltarán los lujosos coches oficiales, los hoteles de cinco estrellas, las cenas de cinco tenedores y algún que otro espectáculos circense para entretener a los asistentes y acompañantes.No tengo la menor duda de que los representantes de cada país harán buenos discursos en los que se jactarán de haber hecho lo mejor para el planeta. Es muy probable que se lleguen a bonitos acuerdos para reducir las emisiones de CO2 (los llamados Gases de Efecto Invernadero). Buenos propósitos como los que nos hacemos el resto de mortales en la noche de fin de año. Que si dejar de fumar, que si hacer ejercicio cada día, que si ser más responsable, que si mejorar como persona... la lista tiende a ser cada año más larga, puesto que acumulamos aquellos deseos que no cumplimos en el año anterior. Los "líderes" mundiales hacen algo semejante, aunque con más delito. Y es que casi todos saben perfectamente que no van cumplir prácticamente nada de lo acordado en la cumbre. En conclusión, la puesta en escena no es otra cosa que un paripé para salir en los medios de comunicación y, al mismo tiempo, calmar los ánimos de la comunidad científica mundial, las organizaciones no gubernamentales y los activistas ecologistas.
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martes, 24 de noviembre de 2009
Insultar es bueno para el corazón
En mis tiempos en el colegio había un profesor que siempre amenazaba, a todo aquel que se atreviera a pronunciar vocablos socialmente incorrectos, de limpiarle literalmente la boca con una pastilla de jabón para que aprendiera a ser bien hablado. La imperante tendencia actual a proferir insultos, no solo en las aulas del estado español sino también en ámbitos dónde se presupone que los individuos son adultos, preocupa a ciertas esferas sociales, aunque escasamente. El pasado mes de septiembre el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya revocó una sentencia previa que consideraba procedente el despido de un hombre que llamó a su jefe "hijo de puta", dando la razón al empleado y obligando la empresa a readmitirlo. Dicha sentencia sentó una base legal que nos permite insultar a nuestro jefe sin problema alguno, o por lo menos sin que tengamos que lamentarlo más tarde. Dicho sea que fomenta que los empleados insulten a su jefe, metiéndose con la buena señora que le trajo al mundo y porque no decirlo, alienta la violencia verbal entre individuos.Un estudio asegura ahora que soltar la ira en el lugar de trabajo puede disminuir el riesgo a sufrir un infarto. Curiosas conclusiones la de estos científicos suecos que han realizado el estudio, publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health. Y es que resulta que quienes se comen los marrones del trabajo sin abrir boca y permitiendo que el jefe les pise repetidamente tienen el doble de posibilidades de sufrir un ataque al corazón o de otra enfermedad coronaria que los que se plantan. No es por dudar del rigor de este estudio, ni mucho menos, pero es bastante obvio que guardar las penas y las rabias sin expresarse ni canalizar los sentimientos negativos, sufren más ansiedad y pueden padecer trastornos en su forma de ser. Vamos, es lo que siempre nos dicen cuando estamos tristes: "Llora todo lo que debas! Deja que tu tristeza salga!". Exteriorizar las emociones, tanto positivas como negativas, es imprescindible o para que un individuo consiga tener estabilidad y distinguir racionalmente aquello que sus sentidos perciben. Dejar que la ira salga de la mente, mediante un abanico de miles de posibilidades, debería estar contemplado por el gobierno.
Volviendo al fenómeno que nos ocupa. La complejidad de la sinrazón humana es quizás un autentico enigma de difícil entender. Sin embargo, siendo razonables, insultar al jefe solo empeora el ambiente en el lugar de trabajo. Hablamos de paz cuando en realidad vivimos en una sociedad demasiado violenta. Si el jefe es un "mamonazo" que se dedica a incordiar al empleado es quizás porque exterioriza sus fracasos emocionales no resueltos. No hablamos en términos de psicología, sino que simplemente observamos uno de esos fenómenos que se asemejan al pez que se muerde la cola. El estrés, la falta de comunicación entre las comunidades, la desconfianza, la destrucción de lo que antiguamente eran mecanismos que ayudaban a mantener un cierto equilibrio, a pesar de que no en todos los ámbitos, se han visto aumentados por el ritmo de vida actual. Las instituciones socializadoras se han visto alteradas por una revolución tecnológica y culturar que se desintegra en miles de partículas que somos incapaces de asimilar. No hay que demonizar el progreso, pero si tener en cuenta que este se ha acelerado tanto que no nos permite disfrutar del trayecto. La calidez del barrio, el respeto hacia los demás o la virtud de valorar la riqueza de las relaciones con nuestros iguales es algo que se ha ido desintegrando en los últimos años.
Lógicamente el mundo de paz y amor que Gandhi planteó en su momento es algo impensable, dada la natural evolución de la humanidad. Sin embargo, en vez de permitir que un empleado insulte a su jefe (o que un jefe abuse de su poder para descargar su ira contra el personal) las instituciones deberían hacer hincapié en el porqué se producen estas situaciones. Si bien es cierto que en algunas ocasiones cualquiera puede cruzar el límite y dejarse llevar por ciertas situaciones que se producen en la vida, es digno quien fuera de este momento sabe sacarle hierro al asunto. Sea como sea, el que sepa relativizar los conflictos y lucha por canalizar sus frustraciones (ya sea a través del deporte, la música o la literatura) es posible que consiga, sino vivir más años, tener una existencia agradable y provechosa. Que la vida son cuatro días y la mitad los pasamos durmiendo!
miércoles, 18 de noviembre de 2009
El gran secreto de Telecinco
Líder de audiencias en la televisión analógica y digital, Telecinco también ha conseguido alzarse como una de las cadenas televisivas con mayor éxito en la red. El portal Telecinco.es acumula un buen número de visitas y es un complemento perfecto para el nuevo concepto de la televisión actual, en el que la red es un canal más para difundir contenidos a la vez que aumenta la interactividad con el público. La cuestión es que hoy descubrí porqué el portal web de Telecinco tiene tanto éxito. Véase en la imagen como incluyen, así como quien no quiere la cosa, la palabra "sexo" aparece en la barra de contenidos inicial. Si, al lado de otros apartados como son blogs, informativos, series o servicios. El mote que define "del sexo o la sexualidad o referente a ellos" es, sin ninguna duda, la palabra mágica en Internet. Más de 600 millones de entradas salen cuando ponemos la palabra "sex" en el buscador, y cerca de 92 millones cuando ponemos la palabra en español. La cuestión es si realmente es necesario que en el menú del portal web de una cadena de televisión se incluya este término como si nada. Quizás si este blog se llamara opiniones sexuales o sexo deambulante, las visitas aumentarían por mil y un servidor podría vivir de la publicidad. Quizás me lo piense, aunque siendo razonables, banalizar uno de los tesoros más singulares de la humanidad es más bien estúpido. Aunque quizás ya sea demasiado tarde.
lunes, 2 de noviembre de 2009
A Manu Chao no le gusta ADN
El popular músico mestizo José Manuel Thomas Arthur Chao, conocido como Manu Chao, ha demostrado no estar tan en contra del sistema como su imagen pública no da a creer. El ex vocalista de la Mano Negra percibirá ni más ni menos que 20.000 euros tras la sentencia que dictamina que el periódico gratuito ADN y la agencia The Love Comes plagiaron el tema Me gustas tú (incluido el lema) en un anuncio. Se supone que esta cantidad tiene que reparara los "daños morales" que, según la justicia, han afectado al artista por el plagio de la canción. Y aún hay más, la discográfica (según algunas fuentes la marca Radio Bemba, aunque en teoría debería ser la poderosa Virgin) percibirá alrededor de 70.000 euros tras la sentencia del juez.
No nos engañemos, no es que se haya plagiado el tema sino que simplemente se ha utilizado el mismo lema y, lo aceptamos, el estribillo tiene un parecido razonable con la canción que Manu Chao publicó en "Próxima estación, esperanza". Aun así, no cabe duda de que la cantidad a pagar es totalmente desproporcionada sin tener en cuenta que el anuncio en ningún momento ha perjudicado ni al cantante ni a su discográfica. Casualmente Manu Chao se vio envuelto en una polémica, en 2007 por utilizar el aviso del metro de Madrid, en el que la voz de la locutora de RNE María Jesús Álvarez y la del actor de doblaje Javier Dotú anunciaban "próxima estación, Esperanza. Avenida de la Paz", en una de las canciones del mismo disco. El cantante tuvo entonces que indemnizar a los dos demandantes y pidió disculpas por los posibles daños ocasionados.
Quizás es que simplemente vivimos en un mundo en el que sacar tajada por cualquier cosa es una obligación de cualquiera. Se entiende que un artista tan conocido por su activismo antiglobalización y en favor de las causas más izquierdistas se oponga a que sus temas sean utilizados en beneficio de organizaciones capitalistas y deshonestas, por partidos políticos de la derecha o para tergiversar el mensaje original. Deberemos tener cuidado en no escribir un poema a nuestro ser querido diciéndole "me gustas tú".... no sea que Manu Chao nos ponga una demanda.
No nos engañemos, no es que se haya plagiado el tema sino que simplemente se ha utilizado el mismo lema y, lo aceptamos, el estribillo tiene un parecido razonable con la canción que Manu Chao publicó en "Próxima estación, esperanza". Aun así, no cabe duda de que la cantidad a pagar es totalmente desproporcionada sin tener en cuenta que el anuncio en ningún momento ha perjudicado ni al cantante ni a su discográfica. Casualmente Manu Chao se vio envuelto en una polémica, en 2007 por utilizar el aviso del metro de Madrid, en el que la voz de la locutora de RNE María Jesús Álvarez y la del actor de doblaje Javier Dotú anunciaban "próxima estación, Esperanza. Avenida de la Paz", en una de las canciones del mismo disco. El cantante tuvo entonces que indemnizar a los dos demandantes y pidió disculpas por los posibles daños ocasionados.
Quizás es que simplemente vivimos en un mundo en el que sacar tajada por cualquier cosa es una obligación de cualquiera. Se entiende que un artista tan conocido por su activismo antiglobalización y en favor de las causas más izquierdistas se oponga a que sus temas sean utilizados en beneficio de organizaciones capitalistas y deshonestas, por partidos políticos de la derecha o para tergiversar el mensaje original. Deberemos tener cuidado en no escribir un poema a nuestro ser querido diciéndole "me gustas tú".... no sea que Manu Chao nos ponga una demanda.
jueves, 22 de octubre de 2009
Si es natural es bueno, o no....
El Ministerio de Sanidad español acaba de presentar los resultados del Informe sobre el cannabis. Los datos son más que preocupantes. Unos 40.000 jóvenes tienen serios problemas en sus estudios debido al consumo de porros. Se diga lo que se diga, centenares de médicos y científicos de todo el mundo han demostrado que los efectos de esta sustancia, a corto y a largo plazo, son muy perjudiciales para el cerebro. Es más, en muchas ocasiones, el consumo de cannabis es el responsable de activar ciertas enfermedades como la psicosis o, incluso, la esquizofrenia. Lamentablemente vivimos en una sociedad tan mecanizada e industrializada que tergiversa enormemente la información en base a la sabiduría popular. No es nada raro escuchar afirmaciones del tipo "un porrito siempre relaja" o "como va a ser malo, si es natural!". La percepción de que todo aquello que es natural es bueno y no pude hacernos daño está demasiado arraigada en las estructuras sociales modernas. Nadie se comerá un exquisito plato de la variedad setas Amanita phalloides , puesto que sabemos que son mortalmente nocivas para el ser humano. Las setas son de lo más natural que hay en nuestros bosques. Crecen debajo del tronco gracias a la humedad que dejan las lluvias. Y es que como ya nos advirtió Séneca "la armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias". Saquen conclusiones.
sábado, 3 de octubre de 2009
La lechera y su "corazonada"
Dice la fábula que había una vez una lechera que iba de camino al pueblo con un cántaro de leche para vender en el mercado. Andando por el camino la joven se puso a imaginar qué haría con el dinero que obtendría de la venta de la leche. Pensó que con el dinero que le darían en el mercado unos huevos se podría comprar para sacar con ellos cien pollos que, después de venderlos, le darían dinero suficiente para comprar unos cochinos. Imaginó finalmente la lechera que, gracias al cántaro de leche, llegaría a tener una bonita granja en la que vivir. De tanto imaginar la joven no prestó atención a las piedras que en el camino había, de modo que de repente tropezó. En un instante todos sus sueños se desvanecieron y la pobre lechera a su casa tuvo que regresar sin leche y sin dinero.Al igual que la joven lechera, los responsables de la candidatura olímpica Madrid 2016 tuvieron la mala idea de agarrarse a un sueño y creérselo sin ser conscientes de cual era la realidad. Con el "tengo una corazonada" como eslogan, recuperaron esa prepotencia tan característica en nuestro país. Recordar solo aquellos mundiales de fútbol en los que la selección nunca pasó de cuartos de final, aunque toda la maquinaria de los medios de comunicación daban por hecho que no había rival con entidad suficiente para vencer a "la roja". Quizás sea por aquel glorioso pasado colonial que con tanto orgullo se cuenta en los libros de historia o simplemente esa insistencia en querer emular al célebre Don Quijote de la Mancha, que con enorme valentía desafió a los viejos molinos de los campos castellanos. Los juegos olímpicos de 2016 se fueron a la brasileña Río de Janeiro, en una decisión bastante lógica y previsible si tenemos en cuenta que nunca se habían celebrado en América del Sur.
Cabizbajos y enojados por la decisión del comité olímpico, los representantes de la candidatura abandonaron Copenhague y volvieron a Madrid. Sus corazones dejaron de latir de golpe aunque, eso si, advirtiendo que había sido un error conceder los juegos a Río. Síntomas evidentes de males perdedores para una delegación que se dejó en esa candidatura nada más ni nada menos que 37'8 millones de euros. Un dinero que bien se podría haber invertido en ayudar a remontar la economía del país. Un dinero que al igual que la leche del cántaro de la chica de la fábula se derramó por el suelo evaporándose para siempre.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
Gordos (o lo que se esconde en una barriga)
No hace muchos meses que una compañía irlandesa de vuelos de bajo coste estuvo dando vueltas a la posibilidad de establecer una "tasa para gordos". La idea consistía en aplicar una tarifa especial para aquellas personas con un nivel de masa corporal superior a los cánones que la sociedad establece como validos. La polémica desatada y otras circunstancias que se desconocen hicieron que los responsables de la compañía abandonaran la idea. La obesidad es, probablemente, uno de los mayores problemas de las sociedades occidentales. No solo por los evidentes problemas de salud que alguien con exceso de peso puede padecer, sino también por los estigmas, la discriminación y los traumas que se pueden generar en el individuo con exceso de peso.El realizador Daniel Sánchez Arevalo, con su película Gordos, nos muestra sin pudor la fragilidad del ser humano, incluyendo todos aquellos mecanismos que cada uno desarrolla con tal de compadecerse a si mismo y justificarse delante del resto. Sin caer en fáciles moralismos ni tópicos absurdos, la película se sirve del problema de la obesidad para introducirse en los miedos, las inseguridades y la retorcida falsedad que siempre queremos aparentar. Desde la sexualidad hasta las relaciones de pareja, pasando por la soledad, la familia, los lazos de conveniencia, los bloqueos o el miedo a ser uno mismo. Cinco historias enlazadas entre ellas por un grupo de terapia. Personajes muy bien trabajados que nos demuestran que incluso aquel individuo que aparenta ser el más cuerdo, puede encontrarse sumergido en su particular fracaso.
A destacar el buen trabajo de Antonio de la Torre, quien tuvo que engordar 33 kilos con tal de meterse en el papel de Enrique, la cara televisiva de una conocida marca de pastillas para adelgazar que en realidad sufre su propia pesadilla. Un hombre que ofrece un falso rostro ante las cámaras de la televenta, puesto que en realidad necesita comer para intentar paliar una ansiedad que le acecha sin cesar. A pesar de que algunas críticos sostienen que Sanchez Arévalo ha intentado comprimir en una sola película demasiadas historias, la realidad es que podemos sacar una intepretación única y elemental: la debilidad, la incertidumbre, la falta de autoestima y el ritmo galopante de una sociedad que cada vez es menos humana, nos conduce irremediablemente a elegir caminos incorrectos, descuidando nuestra salud y olvidando los verdaderos motivos que siempre nos han hecho sentir vivos. Aunque esta sea una lección que no todos los espectadores habrán observado.
A destacar el buen trabajo de Antonio de la Torre, quien tuvo que engordar 33 kilos con tal de meterse en el papel de Enrique, la cara televisiva de una conocida marca de pastillas para adelgazar que en realidad sufre su propia pesadilla. Un hombre que ofrece un falso rostro ante las cámaras de la televenta, puesto que en realidad necesita comer para intentar paliar una ansiedad que le acecha sin cesar. A pesar de que algunas críticos sostienen que Sanchez Arévalo ha intentado comprimir en una sola película demasiadas historias, la realidad es que podemos sacar una intepretación única y elemental: la debilidad, la incertidumbre, la falta de autoestima y el ritmo galopante de una sociedad que cada vez es menos humana, nos conduce irremediablemente a elegir caminos incorrectos, descuidando nuestra salud y olvidando los verdaderos motivos que siempre nos han hecho sentir vivos. Aunque esta sea una lección que no todos los espectadores habrán observado.
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