
Las redes sociales permiten también fortalecer lazos de amistad, conquistar individuos del sexo opuesto, trabajar en red y conocer maravillosas personas a las que amar. Efectivamente, como herramientas de comunicación que son, constituyen un verdadero instrumento con el que mantener el contacto con la sociedad, aunque sea sentado en una silla y delante de una pantalla de ordenador. Facebook, sin más, permite encontrar y retomar viejas amistades que uno ya creía olvidadas. Facilita el conocimiento entre personas, seduce a las empresas que buscan nuevos mercados y permite sentirse integrado en una nueva sociedad libre.
Es obvio que, a pesar de las similitudes, el tabaco y el Facebook también tienen enormes diferencias. Por sobre de todas pero, podemos decir que, mientras que el tabaco es perjudicial, y se haga lo que se haga, siempre lo será, Facebook es una herramienta que va cambiando y que, aunque nos puede perjudicar, dificilmente pondrá nuestras vidas en peligro. Ambos son adictivos y nos pueden incitar a consumir más y más, y quizás es aquí donde se encuentra esta similitud. El poder del engaño y la inexistencia de una información veraz y transparente sobre cuales son los efectos negativos que pueden tener son el gran problema que se nos plantea.
A todo esto, no estoy criticando el uso de las redes sociales, de las que un servidor también es usuario, pero hay que valorar y defender todos aquellos detalles que parece que se nos ocultan. Mientras, es saludable no abusar de las redes sociales y mantener ciertos aspectos de nuestra intimidad en secreto. Por lo demás, que siga avanzando la comunicación.
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